lunes, 10 de marzo de 2008

EL PRIMER CROMOSOMA ARTIFICIAL

La imagen de Craig Venter dista mucho de ser la de un científico modelo. De su particular forma de entender la vida basta como ejemplo el hecho de que antes de iniciar la licenciatura de bioquímica ya había participado en la guerra de Vietnam como marine americano. Y no menos destacable debe parecernos el hecho de que los adjetivos que la mayoría de sus colegas le dedican son megalómano, interesado o egocéntrico. No obstante, lo que resulta indudable es que personajes como éste han colaborado –y en gran medida- a que la ciencia esté mucho más presente en la agenda de los medios de comunicación que hace unos años.
Craig Venter se dio a conocer a la opinión pública en 1999 cuando abordó de manera privada y con fines exclusivamente económicos la secuencia del genoma humano desde Celera Genomics, su empresa privada. Su objetivo estaba claro: rentabilizar económicamente todo tipo de aplicaciones derivadas del conocimiento del genoma. En ese momento el gobierno estadounidense reaccionó con rapidez y en junio del año siguiente, el propio Venter anunciaría junto al presidente americano Bill Clinton y Francis Collins (del Proyecto Genoma Humano), que el genoma humano había sido secuenciado en colaboración. Craig Venter sería despedido un año y medio después de la empresa al comprobar ésta que la rentabilidad que obtendría de todo aquello no iba a ser la que esperaba, pero para él esto no sería sino un problema menor. Venter se había convertido en un icono y unos años después incluso sería incluido en una lista de los cien hombres más influyentes del planeta.
En la actualidad, Venter no tiene ningún pudor a la hora de compararse con el mismísimo Charles Darwin y se dedica a navegar en su yate, bajo la financiación del Departamento de Energía de los Estados Unidos, a la búsqueda de organismos que le permitan generar energía o el desarrollo de nuevos fármacos.
Pero Venter no deja de generar noticias. En los últimos días su nombre ha inundado la mayoría de los boletines informativos y las páginas de ciencia de todos los periódicos al anunciar que había conseguido crear el primer cromosoma artificial, como paso previo a la creación de la primera forma de vida artificial. Lo que el grupo de Venter (liderado por el Premio Nobel Hamilton Smith) ha conseguido, es fabricar en el laboratorio el genoma de una bacteria llamada Mycoplasma genitalium. Éste es uno de los organismos vivos con el genoma más pequeño. Apenas tiene 580 genes (frente a los 30.000, por ejemplo, que hay en el genoma humano), lo que lo convierte en un organismo óptimo para este tipo de ensayos.
Pero esto nada tiene que ver con generar un organismo vivo de manera artificial. El profesor Lacadena (catedrático de Genética en la Universidad Complutense de Madrid) dice que es “como haber conseguido la información del disco duro para un ordenador, pero falta que éste funcione correctamente”. Y es que la segunda etapa consiste en insertar el cromosoma sintético en una célula distinta y conseguir que este cromosoma desplace al de la célula huésped. Cuando esto sea así, se habrá conseguido generar la primera célula artificial a la que está previsto que bauticen como Mycoplasma laboratorium, aunque todo parece indicar que ese momento tardará aún en llegar.
Venter, al hablar del logro científico que acaba de alcanzar su grupo dice que “abre el camino a potenciales aplicaciones importantes como la producción de biocombustibles”. Esta afirmación resulta, cuando menos, irresponsable. Si fuera otro quien la formulara podríamos calificarla de inocente; parece que no fuera consciente del paso que están dando. Pero tratándose de Craig Venter parece claro que lo único que persigue es generar debate. Y es que en el momento en el que Mycoplasma laboratorium sea una realidad, cuestiones en torno a la potencialidad y, sobre todo, a la moralidad de crear organismos vivos estarán a la orden del día. Es cierto que se podrían producir organismos artificiales para el tratamiento biológico de residuos tóxicos o eliminación de dióxido de carbono, pero a nadie se le escapa que igual de factible resultaría la confección de un arma biológica letal.
En cualquier caso, indagar en el futuro que la investigación nos tiene reservado será un camino que todos tendremos que trazar juntos y en la misma dirección. Craig Venter no ha hecho sino establecer las pautas del trabajo, aún consciente de que falta mucho por hacer.

2 comentarios:

Pedro dijo...

Saludos Jose Antonio. Soy Pedro, del Taller Literario. Mi enhorabuena por este magnífico "blog". Tus artículos son muy interesantes. Pensé, no obstante, que aquí también podría encontrar alguna colección de tus relatos. ¿Tienes algún otro blog de carácter literario?

Lo dicho, ¡felicidades!

José Antonio Garrido dijo...

Amigo Pedro, muchas gracias por pasear por este espacio. En este blog tendrá cabida todo lo relacionado con la ciencia y con la literatura. Aquí colgaré artículos de divulgación científica y noticias relacionadas con la ciencia, pero también hablaré de presentaciones de libros, colgaré relatos y la literatura tendrá el peso que tiene en mi vida.

Un abrazo y muchas gracias.