Decía el genial y polifacético Miguel Ángel que las almas no tienen sastre que las vistan. Y es que cuando tuvo que pintar un mural en el que se iba a convertir en el altar más bello de la cristiandad, el de la Capilla Sixtina, el pintor no tuvo la menor duda a la hora de representar a todos los personajes desnudos. El Renacimiento hacía ya varias décadas que había eliminado las vestiduras de las figuras y El Juicio Final no iba a ser una excepción. Pero no todo el mundo lo veía con buenos ojos. No fueron pocos los cardenales que levantaron la voz en contra de semejante indecencia y especialmente beligerante se mostró el maestro de ceremonias Biagio de Cesana.
Ante tal muestra de desacuerdo, el Papa de la época, Pablo III, mandó a un par de los discípulos de Miguel Ángel –debido a la negativa de éste- a que trazaran velos a lo largo del cuadro que taparan los genitales más a la vista, especialmente en el caso de Jesús y de su madre, la Virgen María.
El enfado de Miguel Ángel fue tremendo y se cobró por ello una tibia venganza. A las puertas del infierno, en la esquina inferior derecha del mural, dibujó un personaje con una nariz enorme, pelo blanco y orejas de burro, con una serpiente que se enroscaba a su cuerpo y que representaba el destino que el pintor le deseaba al clérigo, en cuyo rostro se identificaba a aquel personaje que había conseguido convencer al Sumo Pontífice.
Parece ser que Biagio de Cesana, al descubrirse así retratado fue en busca de Pablo III y le pidió entre sollozos que ordenara al artista que lo borrara del mural. Pero el Papa le dijo, con cierto grado de ironía, que Miguel Ángel le había dibujado a las puertas mismas del infierno, allí donde él no tenía poder ya que éste sólo llegaba hasta el purgatorio. Nulla est redemptio, le dijo. Algo así como que una vez en el infierno ya no hay redención.
Y así es como Biagio de Cesana ha llegado a nuestros días, ridiculizado por uno de los artistas más universales de la historia. Mientras tanto, si por algo destacó el papado de Pablo III, además de por ordenar la elaboración del magnífico mural a Miguel Ángel, fue por dar aprobación a la que hoy en día es la orden religiosa masculina y católica de mayor envergadura: la Compañía de Jesús. No obstante, hay otros actos atribuibles a este controvertido Papa que no son tan conocidos, pero que merecen ser destacados. Uno de ellos fue la elaboración de la conocida como bula Sublimis Deus, en la que pedía a los conquistadores del nuevo mundo que trataran a los indígenas bociosos de Latinoamérica como seres con una alma y dignos de ser convertidos al cristianismo, lo que da muestra de la relación que existía entre conquistados y conquistadores, y de los altos niveles de afectación de bocio que, en pleno siglo XVI, existía en países como Guatemala, Bolivia o Perú.
El bocio es una tumoración que se produce en el cuello, justo debajo de la laringe, debida al aumento de una glándula llamada tiroides. El correcto funcionamiento de esta glándula es fundamental para la vida ya que las hormonas que produce tienen un efecto directo en la práctica totalidad de los tejidos del organismo.
La tiroides da lugar, principalmente, a dos hormonas, llamadas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), en cuya formación es fundamental la presencia del yodo. La principal función de la hormona T4 es la de activar el consumo de oxígeno en las células para favorecer el metabolismo de los hidratos de carbono y de las grasas, y los niveles de ésta en sangre vienen regulados por otra hormona denominada tirotropina u hormona estimulante de la tiroides (TSH), que es secretada por la hipófisis y cuya secreción, a su vez, está controlada por una hormona llamada tiroliberina u hormona liberadora de tirotropina (TRH), producida en el hipotálamo. La otra hormona sintetizada en la tiroides es la triyodotironina, que también juega un papel importante en el metabolismo de los hidratos de carbono y las proteínas.
El hipertiroidismo es una patología producida por un exceso de hormonas T3 y T4, secretadas por la tiroides, y se caracteriza porque los pacientes presentan un bajo tono muscular asociado a pérdida de peso y fatiga, todo ello provocado por el aumento del metabolismo basal. Por el contrario, en el hipotiroidismo, muchas veces asociado con la falta de yodo, se produce un descenso en la secreción de hormonas tiroideas y se presenta con una ganancia de peso en los pacientes, asociada, muchas veces, con estados depresivos.
Una vez más, el bocio no supone, prácticamente, ningún problema en el mundo desarrollado. Aún así, una dieta desequilibrada podría hacer que eso cambiara. Y es que en alimentación y salud, casi siempre, tan malos son los defectos como los excesos.
viernes 26 de junio de 2009
lunes 8 de junio de 2009
¿NEWTON O EINSTEIN...? TODO ES RELATIVO
Entre principios del siglo XVI y principios del XVIII se produjo uno de los acontecimientos más trascendentes de la historia y que dio lugar al mundo moderno tal y como hoy lo entendemos. Se trata de la Revolución Científica, que se inaugura con Copérnico y su teoría heliocéntrica del sistema solar y finaliza con el que es considerado como el científico más grande de todos los tiempos: Newton.
Isaac Newton nació en Inglaterra y su gran aportación la hizo en el campo de la física, estableciendo las bases de la mecánica clásica mediante las leyes que llevan su nombre y el descubrimiento de la ley de gravitación universal. En 1.687 publicó una obra científica donde exponía sus descubrimientos, que aún es considerada la más importante jamás publicada y que sigue teniendo una vigencia incuestionable en sistemas macroscópicos y que se mueven a velocidades alejadas de la de la luz. Y es que, si hay un científico que trescientos años después ha conseguido hacer sombra a la genialidad de Newton ese ha sido Albert Einstein y fue precisamente su Teoría de la Relatividad la que demostró que la física de Newton carecía de valor cuando el cuerpo estudiado se mueve con velocidad próxima a la de la luz.
Para la mecánica clásica, si un observador parado en el andén de una estación de ferrocarril ve pasar un tren a cien kilómetros por hora y dentro de uno de sus vagones un pasajero lanzara una pelota hacia delante a cincuenta kilómetros por hora, este observador vería que la pelota se desplaza a ciento cincuenta kilómetros por hora. Es decir, para calcular la velocidad total de la pelota, basta con sumar las velocidades de ésta con respecto al vagón y del tren con respecto al observador. Hasta principios del siglo XX esto era así siempre, pero la aparición de la Teoría de la Relatividad desmontó una de las ideas más firmemente asentadas en física.
Supongamos ahora que ese tren se moviera a cien mil kilómetros por segundo y que el pasajero imaginario, en vez de lanzar una pelota hacia delante, enciende una linterna que emite un haz de luz, que se mueve a trescientos mil kilómetros por segundo. Según la mecánica clásica, la luz se desplazaría con respecto al observador del andén a cuatrocientos mil kilómetros por segundo, pero no es así, y es que la luz se propaga siempre a la misma velocidad, independientemente de cuál sea el sistema de referencias que usemos para medirla. Es decir, el haz de luz estará viajando a trescientos mil kilómetros por segundo, tanto para el viajero como para el observador del andén.
Esta idea puede llegar a resultar chocante y es que, si la luz viaja a la misma velocidad para los dos, en un tiempo determinado ésta debe recorrer un mismo espacio, y podríamos pensar que esto no es así ya que “vemos” que en ese tiempo la luz recorre más espacio cuando viaja dentro del tren. Lo que en realidad está pasando, y ésta es la gran aportación de la Teoría de Einstein, es que la percepción del espacio y del tiempo es diferente para cada uno de los observadores. Es decir, la medida del espacio y del tiempo es relativa al observador.
Una de las consecuencias más importantes de esta teoría es que el tiempo se hace cada vez más lento para un objeto que viaja a una velocidad próxima a la de la luz. Otra consecuencia es que la geometría del espacio-tiempo se ve afectada por la presencia de materia. Supongamos que viviéramos en un universo plano, en un folio. Y que este folio estuviera divido en cuadrículas iguales. Supongamos también que nos movemos a una velocidad constante y que llegar desde una cuadrícula a otra nos llevara un minuto. Ahora imaginemos que ponemos un objeto en ese folio y que éste cede como la red que recibe a un trapecista. Como el folio cuadriculado que hemos supuesto es elástico, se deformará tanto más cuanto más cerca se encuentre del lugar donde hemos colocado el objeto, de manera que para seguir tardando un minuto en llegar desde una cuadrícula a otra, ahora deberíamos movernos más rápido y esta velocidad estará más acelerada cuanto más cerca estemos del objeto. Pues bien, eso es exactamente la gravedad para la Teoría de la Relatividad, una fuerza ficticia que se origina por una simple deformación del espacio tiempo debido a la presencia de materia.
A pesar de todo lo anterior, la aparición de la Teoría de la Relatividad no vino a desmontar a la Mecánica Clásica. Lo único que Einstein hizo fue elaborar una descripción de la naturaleza que resultaba, en determinadas condiciones, más precisa que la de Newton. Es probable que en unos años aparezca un nuevo científico que halle una mejor. Aún así, la naturaleza seguirá comportándose igual y cada nueva teoría simplemente conseguirá acercarnos a su infinita complejidad.
Isaac Newton nació en Inglaterra y su gran aportación la hizo en el campo de la física, estableciendo las bases de la mecánica clásica mediante las leyes que llevan su nombre y el descubrimiento de la ley de gravitación universal. En 1.687 publicó una obra científica donde exponía sus descubrimientos, que aún es considerada la más importante jamás publicada y que sigue teniendo una vigencia incuestionable en sistemas macroscópicos y que se mueven a velocidades alejadas de la de la luz. Y es que, si hay un científico que trescientos años después ha conseguido hacer sombra a la genialidad de Newton ese ha sido Albert Einstein y fue precisamente su Teoría de la Relatividad la que demostró que la física de Newton carecía de valor cuando el cuerpo estudiado se mueve con velocidad próxima a la de la luz.
Para la mecánica clásica, si un observador parado en el andén de una estación de ferrocarril ve pasar un tren a cien kilómetros por hora y dentro de uno de sus vagones un pasajero lanzara una pelota hacia delante a cincuenta kilómetros por hora, este observador vería que la pelota se desplaza a ciento cincuenta kilómetros por hora. Es decir, para calcular la velocidad total de la pelota, basta con sumar las velocidades de ésta con respecto al vagón y del tren con respecto al observador. Hasta principios del siglo XX esto era así siempre, pero la aparición de la Teoría de la Relatividad desmontó una de las ideas más firmemente asentadas en física.
Supongamos ahora que ese tren se moviera a cien mil kilómetros por segundo y que el pasajero imaginario, en vez de lanzar una pelota hacia delante, enciende una linterna que emite un haz de luz, que se mueve a trescientos mil kilómetros por segundo. Según la mecánica clásica, la luz se desplazaría con respecto al observador del andén a cuatrocientos mil kilómetros por segundo, pero no es así, y es que la luz se propaga siempre a la misma velocidad, independientemente de cuál sea el sistema de referencias que usemos para medirla. Es decir, el haz de luz estará viajando a trescientos mil kilómetros por segundo, tanto para el viajero como para el observador del andén.
Esta idea puede llegar a resultar chocante y es que, si la luz viaja a la misma velocidad para los dos, en un tiempo determinado ésta debe recorrer un mismo espacio, y podríamos pensar que esto no es así ya que “vemos” que en ese tiempo la luz recorre más espacio cuando viaja dentro del tren. Lo que en realidad está pasando, y ésta es la gran aportación de la Teoría de Einstein, es que la percepción del espacio y del tiempo es diferente para cada uno de los observadores. Es decir, la medida del espacio y del tiempo es relativa al observador.
Una de las consecuencias más importantes de esta teoría es que el tiempo se hace cada vez más lento para un objeto que viaja a una velocidad próxima a la de la luz. Otra consecuencia es que la geometría del espacio-tiempo se ve afectada por la presencia de materia. Supongamos que viviéramos en un universo plano, en un folio. Y que este folio estuviera divido en cuadrículas iguales. Supongamos también que nos movemos a una velocidad constante y que llegar desde una cuadrícula a otra nos llevara un minuto. Ahora imaginemos que ponemos un objeto en ese folio y que éste cede como la red que recibe a un trapecista. Como el folio cuadriculado que hemos supuesto es elástico, se deformará tanto más cuanto más cerca se encuentre del lugar donde hemos colocado el objeto, de manera que para seguir tardando un minuto en llegar desde una cuadrícula a otra, ahora deberíamos movernos más rápido y esta velocidad estará más acelerada cuanto más cerca estemos del objeto. Pues bien, eso es exactamente la gravedad para la Teoría de la Relatividad, una fuerza ficticia que se origina por una simple deformación del espacio tiempo debido a la presencia de materia.
A pesar de todo lo anterior, la aparición de la Teoría de la Relatividad no vino a desmontar a la Mecánica Clásica. Lo único que Einstein hizo fue elaborar una descripción de la naturaleza que resultaba, en determinadas condiciones, más precisa que la de Newton. Es probable que en unos años aparezca un nuevo científico que halle una mejor. Aún así, la naturaleza seguirá comportándose igual y cada nueva teoría simplemente conseguirá acercarnos a su infinita complejidad.
martes 26 de mayo de 2009
ÁNGEL GONZÁLEZ
"González era un Ángel menos dos alas, González era un santo por lo civil". Así empieza la canción homenaje a Ángel González que Joaquín Sabina ha escrito junto al poeta Benjamín Prado y que aparecerá en su nuevo disco, que sale en noviembre y que aún no tiene nombre (aunque al músico le gusta mucho "Vinagre y rosas").
Puedes pinchar aquí para escuchar la canción
http://www.youtube.com/watch?v=WFPvw9_AyKs&feature=channel_page
Ángel González nació en Oviedo en 1925 y murió en Madrid hace algo más de un año -en enero de 2008-. Perteneció a la Generación de los 50 y de él siempre se ha dicho que fue un reaccionario. El amor, el mundo de a pie y el paso del tiempo son los tres grandes pilares sobre los que construyó su poesía, lúcida y transparente.
EL OTOÑO SE ACERCA
(Angel González)
El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.
.
Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
.
Y lo perdimos para siempre.
Puedes pinchar aquí para escuchar la canción
http://www.youtube.com/watch?v=WFPvw9_AyKs&feature=channel_page
Ángel González nació en Oviedo en 1925 y murió en Madrid hace algo más de un año -en enero de 2008-. Perteneció a la Generación de los 50 y de él siempre se ha dicho que fue un reaccionario. El amor, el mundo de a pie y el paso del tiempo son los tres grandes pilares sobre los que construyó su poesía, lúcida y transparente.
EL OTOÑO SE ACERCA
(Angel González)
El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.
.
Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
.
Y lo perdimos para siempre.
martes 5 de mayo de 2009
GRIPE A (H1N1)
En 1.914 el ejército español se encontraba realmente debilitado. Por un lado, aún no se había recuperado de las consecuencias que trajo consigo la guerra de Cuba, a finales del siglo XIX, y por otro, 50.000 soldados españoles se encontraban ejerciendo el protectorado de Marruecos, por lo que, con el comienzo de la I Guerra Mundial, el gobierno no tuvo más remedio que declararse neutral durante todo el conflicto. Una de las primeras víctimas de toda guerra es la verdad, así que con su pretendida neutralidad, España consiguió ser uno de los pocos países que dio cobertura a una epidemia que se estaba produciendo en ese momento y que estaba cobrando un carácter histórico. Mientras los países implicados en la I Guerra Mundial usaban sus medios de comunicación como elementos de propaganda o para tratar de animar a la población, los medios de comunicación españoles informaban de la mayor epidemia de gripe que el mundo había conocido. Por este motivo, aquélla fue conocida como gripe española, aunque se originó en los Estados Unidos, y tuvo como consecuencia el fallecimiento de entre treinta y cien millones de personas en todo el mundo.
En estos días, según la OMS (Organización Mundial de la Salud) una pandemia -epidemia a nivel mundial- de gripe está a punto de producirse y es inevitable que el recuerdo acuda a la gripe española, aunque muy difícilmente las consecuencias van a ser ni parecidas. La situación de los actuales sistemas sanitarios, la ausencia de conflictos bélicos a escala mundial y la coordinación a nivel global de las autoridades competentes en materia sanitaria hacen que el control de la situación nos permita ser optimistas.
El actual brote de gripe, que es provocado por el denominado por la OMS como virus de la gripe A (H1N1) desde el pasado 30 de Abril, se detectó en México a mediados del mes de marzo y en apenas un mes y medio se ha extendido a una veintena de países en los que se han confirmado más de 1.300 casos. Apenas diez días después de declararse la enfermedad, la OMS activó el nivel de alerta cinco o de pandemia inminente, algo que ha causado gran alarma social, pero que por sí mismo no informa sobre la gravedad de la enfermedad, sino solamente de su grado de expansión.
El virus de la gripe pertenece a la familia conocida como Orthomyxoviridae, que se caracteriza por poseer ARN como material genético y no ADN –al igual que otros virus como el de la leucemia T humana o el del SIDA-. Este hecho hace que este tipo de virus presente tasas de mutación mucho más altas que los virus ADN ya que carecen de una enzima que detecta y corrige errores en el material genético y que se llama ADN polimerasa. Por eso, aunque una de las características más importantes de nuestro sistema inmune es la memoria, es necesario vacunarse cada año contra la gripe. Y es que los virus que circulan varían, debido en parte a esta alta tasa de mutación y en parte a un proceso llamado recombinación, mediante el cual dos virus diferentes pueden intercambiar material genético para dar lugar a un tercer virus distinto que nuestro sistema inmune no sería capaz de reconocer aunque estuviera vacunado frente a los otros dos.
La terminología que la OMS utiliza para referirse a una cepa concreta de un virus hace referencia a las dos proteínas de la membrana de éste como son la hemaglutinina y la neuraminidasa. Así, para el actual brote de gripe A, se dice que el virus que la causa es del tipo H1N1, lo que quiere decir que de todas las formas en las que tanto una como otra proteína pueden encontrarse, las que se hayan en esta cepa son las de tipo 1 para ambas. En cuanto a la función que estas proteínas juegan en el virus, la hemaglutinina resulta determinante a la hora de unir el virus a la célula infectada mientras que la neuraminidasa lo es cuando se trata de facilitar la propagación de los viriones que salen de la célula infectada para atacar a células sanas.
Según las autoridades sanitarias el origen de este virus hay que buscarlo en una recombinación genética que se ha dado entre distintos virus, unos de origen aviar, otros de origen porcino y otros de origen humano. Por este motivo, han decidido dejar de llamar a este brote “gripe porcina”, ya que sería igual de inexacto que llamarla gripe aviar o gripe humana. Además, el hecho de asociar al cerdo con el origen de la enfermedad ha provocado ya un daño injustificado al consumo alimentario de la carne de este animal. Y es que está demostrado, que incluso comiendo carne de cerdo infectado no se podría transmitir el virus causante de la enfermedad ya que éste no resiste las temperaturas usadas al cocinar. No obstante, una vez más, la superstición y el miedo juegan en contra de la opinión de la ciencia.
En estos días, según la OMS (Organización Mundial de la Salud) una pandemia -epidemia a nivel mundial- de gripe está a punto de producirse y es inevitable que el recuerdo acuda a la gripe española, aunque muy difícilmente las consecuencias van a ser ni parecidas. La situación de los actuales sistemas sanitarios, la ausencia de conflictos bélicos a escala mundial y la coordinación a nivel global de las autoridades competentes en materia sanitaria hacen que el control de la situación nos permita ser optimistas.
El actual brote de gripe, que es provocado por el denominado por la OMS como virus de la gripe A (H1N1) desde el pasado 30 de Abril, se detectó en México a mediados del mes de marzo y en apenas un mes y medio se ha extendido a una veintena de países en los que se han confirmado más de 1.300 casos. Apenas diez días después de declararse la enfermedad, la OMS activó el nivel de alerta cinco o de pandemia inminente, algo que ha causado gran alarma social, pero que por sí mismo no informa sobre la gravedad de la enfermedad, sino solamente de su grado de expansión.
El virus de la gripe pertenece a la familia conocida como Orthomyxoviridae, que se caracteriza por poseer ARN como material genético y no ADN –al igual que otros virus como el de la leucemia T humana o el del SIDA-. Este hecho hace que este tipo de virus presente tasas de mutación mucho más altas que los virus ADN ya que carecen de una enzima que detecta y corrige errores en el material genético y que se llama ADN polimerasa. Por eso, aunque una de las características más importantes de nuestro sistema inmune es la memoria, es necesario vacunarse cada año contra la gripe. Y es que los virus que circulan varían, debido en parte a esta alta tasa de mutación y en parte a un proceso llamado recombinación, mediante el cual dos virus diferentes pueden intercambiar material genético para dar lugar a un tercer virus distinto que nuestro sistema inmune no sería capaz de reconocer aunque estuviera vacunado frente a los otros dos.
La terminología que la OMS utiliza para referirse a una cepa concreta de un virus hace referencia a las dos proteínas de la membrana de éste como son la hemaglutinina y la neuraminidasa. Así, para el actual brote de gripe A, se dice que el virus que la causa es del tipo H1N1, lo que quiere decir que de todas las formas en las que tanto una como otra proteína pueden encontrarse, las que se hayan en esta cepa son las de tipo 1 para ambas. En cuanto a la función que estas proteínas juegan en el virus, la hemaglutinina resulta determinante a la hora de unir el virus a la célula infectada mientras que la neuraminidasa lo es cuando se trata de facilitar la propagación de los viriones que salen de la célula infectada para atacar a células sanas.
Según las autoridades sanitarias el origen de este virus hay que buscarlo en una recombinación genética que se ha dado entre distintos virus, unos de origen aviar, otros de origen porcino y otros de origen humano. Por este motivo, han decidido dejar de llamar a este brote “gripe porcina”, ya que sería igual de inexacto que llamarla gripe aviar o gripe humana. Además, el hecho de asociar al cerdo con el origen de la enfermedad ha provocado ya un daño injustificado al consumo alimentario de la carne de este animal. Y es que está demostrado, que incluso comiendo carne de cerdo infectado no se podría transmitir el virus causante de la enfermedad ya que éste no resiste las temperaturas usadas al cocinar. No obstante, una vez más, la superstición y el miedo juegan en contra de la opinión de la ciencia.
miércoles 22 de abril de 2009
DATACIÓN CON CARBONO-14
En torno al siglo III a.C., en la Grecia Clásica, se elaboró una lista que ha llegado a nuestros días. En ella se enumeran una serie de construcciones humanas que estaban en pie en ese momento –no hay elementos o paisajes naturales ni ruinas- y que en su conjunto son conocidas como las Siete Maravillas del Mundo Clásico. Estas construcciones eran: la Gran Pirámide de Giza, los Jardines Colgantes de Babilonia, el Templo de Artemisa, la Estatua de Zeus en Olimpia, el Sepulcro de Mausolo, el Coloso de Rodas y el Faro de Alejandría. De algunas de ellas se tiene constancia gracias a ciertos escritos o evidencias más o menos fiables como es el caso del Coloso de Rodas, que aparece representado en monedas de la época, pero sólo hay una de estas maravillas que ha llegado a nuestros días en un estado de conservación suficientemente bueno como para hacernos una idea fiable de cómo debió de ser hace más de 2.000 años. Se trata de la Gran Pirámide de Giza.
Ésta fue construida por el faraón Keops, finalizando la obra, aproximadamente, en el año 2.570 a.C., convirtiéndose así en la primera de las tres grandes pirámides que se pueden encontrar en la Necrópolis a orillas del Nilo. Durante 4.000 años, gracias a sus 146 metros de altura, la Gran Pirámide fue el edificio más alto del mundo, dando muestra de la alta capacidad de organización y el gran conocimiento arquitectónico, técnico y artesanal que llegó a tenerse en la época faraónica.
Aunque para llegar a este grado de complejidad en la edificación, otras pirámides fueron construidas antes sin alcanzar la majestuosidad de la Gran Pirámide, pero que deben ser tenidas en cuenta. Una mención especial merece la pirámide escalonada de Zoser, localizada en la necrópolis de Saqqara y que es considerada el prototipo de las pirámides de Giza y de las demás pirámides egipcias. Esta obra fue el primer monumento funerario de carácter real, construido en honor al faraón Zoser, y es considerada la gran estructura en piedra más antigua del mundo. Además, destaca por haberse encontrado en ella el sarcófago del faraón que, en 1948, se convirtió en la primera muestra analizada en la historia utilizando el método del carbono-14.
El carbono-14 es uno de los isótopos, es decir, una de las formas, en las que podemos encontrar el átomo de carbono. De manera mayoritaria, en la naturaleza encontramos el isótopo carbono-12, pero en una proporción pequeñísima –en torno al 0,001%- encontramos trazas de carbono-14, que se diferencia del anterior en que tiene dos neutrones más en su núcleo y que además es radiactivo. El hecho de que sea radiactivo le confiere una serie de particularidades como la de emitir radiaciones ionizantes o poseer un período de semidesintegración que es único para cada átomo. Este período de semidesintegración también es conocido como semivida y se define como el tiempo necesario para que se desintegren la mitad de los núcleos que había inicialmente en una muestra radiactiva. Para el carbono-14, su período de semidesintegración es de 5.730 años, lo que quiere decir que si midiéramos la cantidad de este átomo que hay en una muestra y volviéramos a repetir la medida 5.730 años después, encontraríamos exactamente la mitad del mismo.
El carbono-14 se genera en la atmósfera, donde se encuentra en una proporción constante con el carbono-12 que mayoritariamente forma el dióxido de carbono, y mediante el proceso de fotosíntesis es incorporado por las plantas, entrando así en la cadena alimenticia, lo que hace que esta proporción entre los dos isótopos sea constante en todos los seres vivos. Ahora bien, tras la muerte de cualquier organismo, éste deja de incorporar carbono-14, que empezará a desaparecer a un ritmo que, como hemos dicho, vendrá marcado por su período de semidesintegración. Así pues, si medimos la cantidad de radiactividad presente en una muestra de origen orgánico, seremos capaces de calcular la cantidad de carbono-14 que queda en ésta y así, podremos datarla.
Desde que la técnica de datación por radiocarbono fuera puesta a punto en 1.949 por un grupo de investigadores de la Universidad de Chicago, se ha convertido en la herramienta más efectiva para datar muestras que contienen carbono de hasta 60.000 años. No obstante, tampoco ha estado en estos sesenta años al margen de la polémica. Su episodio más controvertido se dio al tratar de datar la conocida como Sábana Santa, aunque en este caso los intereses en uno u otro sentido parece, como en otras muchas ocasiones, que jugaron un papel que nada tiene que ver con la ciencia.
Ésta fue construida por el faraón Keops, finalizando la obra, aproximadamente, en el año 2.570 a.C., convirtiéndose así en la primera de las tres grandes pirámides que se pueden encontrar en la Necrópolis a orillas del Nilo. Durante 4.000 años, gracias a sus 146 metros de altura, la Gran Pirámide fue el edificio más alto del mundo, dando muestra de la alta capacidad de organización y el gran conocimiento arquitectónico, técnico y artesanal que llegó a tenerse en la época faraónica.
Aunque para llegar a este grado de complejidad en la edificación, otras pirámides fueron construidas antes sin alcanzar la majestuosidad de la Gran Pirámide, pero que deben ser tenidas en cuenta. Una mención especial merece la pirámide escalonada de Zoser, localizada en la necrópolis de Saqqara y que es considerada el prototipo de las pirámides de Giza y de las demás pirámides egipcias. Esta obra fue el primer monumento funerario de carácter real, construido en honor al faraón Zoser, y es considerada la gran estructura en piedra más antigua del mundo. Además, destaca por haberse encontrado en ella el sarcófago del faraón que, en 1948, se convirtió en la primera muestra analizada en la historia utilizando el método del carbono-14.
El carbono-14 es uno de los isótopos, es decir, una de las formas, en las que podemos encontrar el átomo de carbono. De manera mayoritaria, en la naturaleza encontramos el isótopo carbono-12, pero en una proporción pequeñísima –en torno al 0,001%- encontramos trazas de carbono-14, que se diferencia del anterior en que tiene dos neutrones más en su núcleo y que además es radiactivo. El hecho de que sea radiactivo le confiere una serie de particularidades como la de emitir radiaciones ionizantes o poseer un período de semidesintegración que es único para cada átomo. Este período de semidesintegración también es conocido como semivida y se define como el tiempo necesario para que se desintegren la mitad de los núcleos que había inicialmente en una muestra radiactiva. Para el carbono-14, su período de semidesintegración es de 5.730 años, lo que quiere decir que si midiéramos la cantidad de este átomo que hay en una muestra y volviéramos a repetir la medida 5.730 años después, encontraríamos exactamente la mitad del mismo.
El carbono-14 se genera en la atmósfera, donde se encuentra en una proporción constante con el carbono-12 que mayoritariamente forma el dióxido de carbono, y mediante el proceso de fotosíntesis es incorporado por las plantas, entrando así en la cadena alimenticia, lo que hace que esta proporción entre los dos isótopos sea constante en todos los seres vivos. Ahora bien, tras la muerte de cualquier organismo, éste deja de incorporar carbono-14, que empezará a desaparecer a un ritmo que, como hemos dicho, vendrá marcado por su período de semidesintegración. Así pues, si medimos la cantidad de radiactividad presente en una muestra de origen orgánico, seremos capaces de calcular la cantidad de carbono-14 que queda en ésta y así, podremos datarla.
Desde que la técnica de datación por radiocarbono fuera puesta a punto en 1.949 por un grupo de investigadores de la Universidad de Chicago, se ha convertido en la herramienta más efectiva para datar muestras que contienen carbono de hasta 60.000 años. No obstante, tampoco ha estado en estos sesenta años al margen de la polémica. Su episodio más controvertido se dio al tratar de datar la conocida como Sábana Santa, aunque en este caso los intereses en uno u otro sentido parece, como en otras muchas ocasiones, que jugaron un papel que nada tiene que ver con la ciencia.
lunes 30 de marzo de 2009
KARY MULLIS Y LA PCR, REVOLUCIONANDO LA BIOLOGÍA MOLECULAR
Kary Mullis es un científico atípico. Se declara amante del surf tanto como de la ciencia y sus intervenciones en referencia a temas tales como el SIDA, el cambio climático o el agujero de la capa de ozono no dejan indiferente a nadie. Pero no son sus opiniones controvertidas las que le han valido el reconocimiento internacional –y el Premio Nobel de Química en 1.993- sino el desarrollo de una de las herramientas más importantes dentro del campo de la Biología Molecular en toda la historia: la PCR.
Mullis obtuvo su doctorado en Bioquímica en la Universidad de Berkeley, en California, y fue en esta ciudad en la que empezó a trabajar en 1979 para la empresa biotecnológica Cetus Corporation, cuya labor le facilitó llegar a su genial idea. En la ceremonia de entrega del Premio Nobel, Kary Mullis contó que fue un viernes por la noche, mientras conducía de camino a su cabaña de la montaña y mientras su novia dormía en el asiento del copiloto de su coche, cuando aquella idea apareció frente a él como una revelación.
PCR es el acrónimo inglés de reacción en cadena de la polimerasa (Polymerase Chain Reaction) y es una técnica que permite multiplicar, en un equipo llamado termociclador, un fragmento determinado de ADN. Antes de la llegada de la PCR al mundo de la biología molecular, para amplificar ADN se utilizaban los llamados vectores de clonación, pero éstos presentaban el inconveniente de depender de la división celular del microorganismo en el que eran incluidos. Por otro lado, lo que la PCR hace es aprovecharse, in vitro, de las características de una proteína llamada ADN polimerasa cuya función es multiplicar, en el núcleo de la célula, el material genético. Esta proteína se va a unir a un fragmento de ADN dado y lo va a duplicar, en el termociclador, a una velocidad de unos mil nucleótidos –unidades estructurales del ADN- por minuto. A continuación, la mezcla de reacción es sometida a altas temperaturas para separar las cadenas recién formadas, de manera que al bajar nuevamente la temperatura, la proteína va a disponer del doble de moldes para copiar. Así, al menos teóricamente, partiendo de una sola molécula de ADN después de cuarenta ciclos tendremos más de un billón de moléculas iguales.
Pero esta técnica presentaba en su inicio un problema, y es que para conseguir que las cadenas de ADN se separaran las unas de las otras completamente, la mezcla de reacción debía llevarse a temperaturas de 95 ºC, lo que hacía que la polimerasa se desnaturalizara, por lo que había que estar añadiendo proteína en cada ciclo, haciendo que la técnica fuera más costosa y mucho más lenta de lo que lo es hoy en día. Y es que en la actualidad ese problema está salvado mediante el uso de ADN polimerasas termoestables, obtenidas a partir de microorganismos acostumbrados a vivir a altas temperaturas como es el caso de Thermus aquaticus, aislado inicialmente de las fuentes termales del Parque de Yellowstone.
Tras salvar estos obstáculos iniciales, los directivos de Cetus Corporation creyeron en las posibilidades de la técnica y premiaron a Kary Mullis con una paga extra de 10.000 dólares. Años más tarde, la empresa vendió la patente de la técnica por 300 millones. Desde entonces, el negocio en torno a la PCR no ha hecho sino crecer y es que resulta difícil imaginar un laboratorio de biología molecular sin un equipo para desarrollar esta técnica. Y tan común se ha vuelto la PCR que hasta el cine y la televisión se han contagiado con la terminología que la rodea. Películas como Parque Jurásico o series como CSI o House no tendrían sentido sin ella y no cuesta encontrar fotogramas en los que la reacción de PCR se convierte en protagonista.
En la actualidad, la PCR es una técnica común a la vez que indispensable tanto en investigación básica como en aplicada. Utilidades tales como la secuenciación, la identificación de individuos –en medicina forense-, elaboración de árboles filogenéticos o de test de paternidad, dan una idea de la magnitud de la técnica. Además, es una poderosa herramienta de diagnóstico en medicina, usada tanto para la detección de enfermedades congénitas como para determinar la presencia de virus o bacterias en una muestra biológica.
No son pocos los que critican cada intervención pública de Kary Mullis y dicen de él que no es más que un científico corriente que tuvo la visión y claridad puntual para desarrollar la PCR. También los hay que utilizan el Premio Nobel que le concedieron para justificar todo lo que él dice. Lo único cierto es que su nombre ha quedado unido indisolublemente al de la técnica de mayor relieve desarrollada en el siglo XX en el campo de la Biología Molecular, y eso es indiscutible.
Mullis obtuvo su doctorado en Bioquímica en la Universidad de Berkeley, en California, y fue en esta ciudad en la que empezó a trabajar en 1979 para la empresa biotecnológica Cetus Corporation, cuya labor le facilitó llegar a su genial idea. En la ceremonia de entrega del Premio Nobel, Kary Mullis contó que fue un viernes por la noche, mientras conducía de camino a su cabaña de la montaña y mientras su novia dormía en el asiento del copiloto de su coche, cuando aquella idea apareció frente a él como una revelación.
PCR es el acrónimo inglés de reacción en cadena de la polimerasa (Polymerase Chain Reaction) y es una técnica que permite multiplicar, en un equipo llamado termociclador, un fragmento determinado de ADN. Antes de la llegada de la PCR al mundo de la biología molecular, para amplificar ADN se utilizaban los llamados vectores de clonación, pero éstos presentaban el inconveniente de depender de la división celular del microorganismo en el que eran incluidos. Por otro lado, lo que la PCR hace es aprovecharse, in vitro, de las características de una proteína llamada ADN polimerasa cuya función es multiplicar, en el núcleo de la célula, el material genético. Esta proteína se va a unir a un fragmento de ADN dado y lo va a duplicar, en el termociclador, a una velocidad de unos mil nucleótidos –unidades estructurales del ADN- por minuto. A continuación, la mezcla de reacción es sometida a altas temperaturas para separar las cadenas recién formadas, de manera que al bajar nuevamente la temperatura, la proteína va a disponer del doble de moldes para copiar. Así, al menos teóricamente, partiendo de una sola molécula de ADN después de cuarenta ciclos tendremos más de un billón de moléculas iguales.
Pero esta técnica presentaba en su inicio un problema, y es que para conseguir que las cadenas de ADN se separaran las unas de las otras completamente, la mezcla de reacción debía llevarse a temperaturas de 95 ºC, lo que hacía que la polimerasa se desnaturalizara, por lo que había que estar añadiendo proteína en cada ciclo, haciendo que la técnica fuera más costosa y mucho más lenta de lo que lo es hoy en día. Y es que en la actualidad ese problema está salvado mediante el uso de ADN polimerasas termoestables, obtenidas a partir de microorganismos acostumbrados a vivir a altas temperaturas como es el caso de Thermus aquaticus, aislado inicialmente de las fuentes termales del Parque de Yellowstone.
Tras salvar estos obstáculos iniciales, los directivos de Cetus Corporation creyeron en las posibilidades de la técnica y premiaron a Kary Mullis con una paga extra de 10.000 dólares. Años más tarde, la empresa vendió la patente de la técnica por 300 millones. Desde entonces, el negocio en torno a la PCR no ha hecho sino crecer y es que resulta difícil imaginar un laboratorio de biología molecular sin un equipo para desarrollar esta técnica. Y tan común se ha vuelto la PCR que hasta el cine y la televisión se han contagiado con la terminología que la rodea. Películas como Parque Jurásico o series como CSI o House no tendrían sentido sin ella y no cuesta encontrar fotogramas en los que la reacción de PCR se convierte en protagonista.
En la actualidad, la PCR es una técnica común a la vez que indispensable tanto en investigación básica como en aplicada. Utilidades tales como la secuenciación, la identificación de individuos –en medicina forense-, elaboración de árboles filogenéticos o de test de paternidad, dan una idea de la magnitud de la técnica. Además, es una poderosa herramienta de diagnóstico en medicina, usada tanto para la detección de enfermedades congénitas como para determinar la presencia de virus o bacterias en una muestra biológica.
No son pocos los que critican cada intervención pública de Kary Mullis y dicen de él que no es más que un científico corriente que tuvo la visión y claridad puntual para desarrollar la PCR. También los hay que utilizan el Premio Nobel que le concedieron para justificar todo lo que él dice. Lo único cierto es que su nombre ha quedado unido indisolublemente al de la técnica de mayor relieve desarrollada en el siglo XX en el campo de la Biología Molecular, y eso es indiscutible.
jueves 5 de marzo de 2009
EL CÓLERA EN EL GANGES
Mohandas era un niño tranquilo que no destacaba por nada; si acaso por su delgadez. No dio, ni en su infancia ni en su adolescencia, muestras de brillantez, aprobando por los pelos su examen de ingreso a la Universidad de Bombay, en la India. Pero en cuanto tuvo la oportunidad abandonó su país para estudiar Derecho en la Universidad de Londres, culminando allí una etapa formativa y que él mismo declararía a posteriori como "los días que precedieron al tiempo en que empezó a vivir".Después de más de dos años en Inglaterra regresó a la India, donde, dado su carácter timorato y vacilante, fracasó como abogado en un mundo en el que su personalidad se topaba de frente con una profesión que le exigía una mayor agresividad. Pero si por algo iba a destacar en el futuro el joven Mohandas, que pasaría a la historia con el sobrenombre de Mahatma -gran alma- Gandhi, era por su ideología pacifista. Con veinticuatro años aceptó un trabajo en Sudáfrica y sería allí donde empezaría a ser consciente de las discriminaciones raciales a las que estaba sometido su pueblo y donde su lucha en defensa de los derechos civiles iba a prender mecha para acabar convirtiéndole en el activista político que hoy sabemos que fue. Ghandi es el máximo exponente del modelo de lucha conocido como "resitencia no violencia" y representa un estilo de vida caracterizado por su ascetismo y su fuerte carácter religioso. Quizá por eso, después de ser asesinado en 1948 por oponerse a los conflictos religiosos que se desataron tras la independencia de la India, nadie dudaba que el lugar que debían ocupar sus cenizas era el agua del río Ganges. Y es que la tradición hindú dice que ésta es la forma de acabar con la secuencia de reencarnaciones y poder alcanzar la liberación espiritual o Nirvana. Por este motivo, son muchos los restos de importantes personajes de la sociedad india e incluso extranjera los que se depositan en el río año tras año.Pero el río Ganges no es sólo objeto de la tradición hindú. Últimamente, se acepta la teoría de que de sus aguas nació una de las enfermedades que más epidemias ha causado a lo largo de la historia de la humanidad y que más muertes ha dejado a su paso: el cólera. sta enfermedad se manifiesta con un cuadro intestinal caracterizada por la presencia de vómitos, diarreas y entumecimiento de las piernas, y es provocada por una bacteria con forma de bastón -bacilo- denominada Vibrio cholerae, que se aloja en el intestino delgado y de la que existen varios biotipos. El cólera es una enfermedad que no suele transmitirse por el contacto con una persona infectada, sino por ingerir agua o alimentos contaminados con la bacteria, y que se presenta como una epidemia en zonas donde las condiciones de higiene no son las más adecuadas como en situaciones de guerra o hacinamiento por cualquier otro motivo.Uno de los síntomas que más claramente ayudan a diagnosticar la enfermedad es el conocido como "agua de arroz", que consiste en unas deposiciones diarréicas de color blanquecino en un número muy elevado. El análisis de estas deposiciones nos muestra cómo presentan una muy baja cantidad de sales. Esto es debido a que la bacteria, una vez dentro del intestino, se pega a las paredes de éste y secreta una toxina que va a desencadenar una serie de reacciones cuyo resultado final será la falta de entrada de cloruro de sodio -sal común- en el interior de las células epiteliales del intestino denominadas enterocitos. Esto va a hacer que se elimine una gran cantidad de líquido junto a otros iones, como pueden ser bicarbonatos o potasio, y será esta mezcla la que dé lugar a esas deposiciones tan características.En la mayoría de los casos, la enfermedad se presenta en modo benigno o asintomático, pero en, aproximadamente, un cinco por ciento de éstos, el enfermo puede derivar en una situación grave. En estos casos, la rápida pérdida de líquidos puede llevar incluso a la muerte si la enfermedad no es tratada correctamente, mediante el reemplazo de líquidos, glucosa y sales.En la actualidad, y podríamos decir que a lo largo del último siglo, el cólera se ha presentado como una enfermedad poco preocupante en el primer mundo, debido a su baja incidencia, pero aún supone un problema sanitario de primer orden en algunos países asiáticos, africanos y latinoamericanos. Un control sobre el agua y los alimentos a consumir, que deben ser manejados bajo estrictas condiciones de higiene, son más que suficientes para evitar la aparición de la enfermedad. Aunque también en esto, cómo no, las diferencias de estatus económico entre unos y otros países juegan un papel más importante del que debería.
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