martes, 30 de septiembre de 2008

LA PARTÍCULA DE DIOS Y LA MANO DEL HOMBRE

Cuando la ESO aún no había conseguido desplazar al Bachillerato Unificado Polivalente de los planes del sistema educativo español nos enseñaban que las partículas subatómicas y, por lo tanto, más pequeñas que se conocían eran los protones, los neutrones y los electrones. Pero aquellos eran otros tiempos. Nadie había escuchado hablar del cambio climático, no se nos pasaba por la cabeza la idea de ir por la calle manteniendo una conversación telefónica sin un cable enganchado a la pared y hablar de clonación era más propio de la literatura de ciencia ficción que de la realidad. Pero como digo, eran otros tiempos.
Hoy, a los protones, neutrones y electrones se les sigue llamando partículas subatómicas, porque es cierto que son más pequeñas que un átomo, pero se han descubierto otro tipo de partículas aún más pequeñas a las que, en conjunto, se les ha dado el nombre de partículas elementales y que, hasta donde sabemos, no están formadas por partículas más simples. Se conocen dos tipos de partículas elementales: los fermiones (quarks y leptones) y los bosones. Las diferencias entre éstas se definen en términos relativos a la física de partículas como el espín, que es una propiedad física relacionada con la simetría de rotación que tiene cada partícula.
En la actualidad, el modelo estándar de la física de partículas ha descrito más de veinte partículas elementales diferentes –entre fermiones y bosones-. De todas estas partículas elementales existe una que no ha sido observada hasta el momento y que juega un papel muy importante en la explicación del origen de la masa. Se trata del Bosón de Higgs. Este bosón a veces también es llamado la “Partícula de Dios”, a raíz de la publicación de un libro de divulgación científica escrito por el físico estadounidense Leon Lederman, quien obtuviera en 1988 el Premio Nóbel por su investigación sobre un tipo de fermiones llamados neutrinos.
Como decimos, el Bosón de Higgs no ha sido observado hasta el momento, y esto es así porque es una partícula muy inestable cuya hipotética existencia debió darse solamente hasta una fracción de segundo después del Big Ban. Evidentemente, no es posible volver a aquel momento de la historia del Universo ocurrido hace unos trece millones de años, por lo que observar el Bosón de Higgs pasa, ineludiblemente, por reproducir las condiciones energéticas que se dieron en aquel momento, y eso sólo es posible en un acelerador de partículas, aunque estas condiciones sean idénticas sólo a escala subatómica.
Recientemente se ha construido en el CERN –la Organización Europea para la Investigación Nuclear-, situado en la frontera entre Francia y Suiza, el LHC, que ya ha sido denominado como el mayor experimento científico de la historia. Esta afirmación puede sonar pretenciosa pero sus dimensiones, 27 kilómetros de circunferencia, la inversión realizada, unos 2500 millones de euros, y el amplio equipo investigador que ha trabajado y trabaja en todo el proceso de diseño, montaje y desarrollo experimental, más de 2000 físicos de 34 países, dan una idea de la magnitud de esta investigación.
El LHC –Gran Colisionador de Hadrones- es un acelerador de partículas diseñado para hacer colisionar protones que habrán sido acelerados hasta alcanzar una velocidad muy próxima a la de la luz y en cuya colisión se podrán reproducir aquellas condiciones energéticas dadas en el instante posterior al Big Ban.
Algunos alarmistas han puesto el grito en el cielo y han predicho, no sólo la destrucción de la Tierra sino del Universo entero debido al funcionamiento del LHC y la posibilidad de que se formaran agujeros negros inestables. Al respecto, el CERN ha realizado un estudio que ha sido llevado a cabo por un grupo de seguridad compuesto por científicos independientes y en éste afirma, que si bien es cierto que el Gran Colisionador de Hadrones puede alcanzar una energía que ningún otro acelerador de partículas ha alcanzado antes, la naturaleza produce a diario energías mayores en colisiones de rayos cósmicos, por lo que las colisiones del LHC no representan peligro alguno y no hay razones para preocuparse.
Otros, simplemente, critican la enorme inversión realizada en un experimento como éste. Para ellos es posible que ni siquiera la observación del “Bosón de Higgs” ni la respuesta a otras cuestiones relativas a la masa de las partículas justifique el gasto. Es posible. Pero la realidad es que la historia de la ciencia se construye de momentos como el que ahora estamos viviendo y de la curiosidad por conocer. Y eso es imparable.

6 comentarios:

Salva dijo...

Muy bien dicho, José Antonio. Lo del mayor experimento del mundo es, como mínimo literal, en cuanto a tamaño y gente implicada. No sé si sus resultados también merecerán el apelativo de "mayores descubrimientos del mundo".

Lo malo de la situación actual de la ciencia (y en esto también estoy de acuerdo con La razón estrangulada de Carlos Elías) es que sólo sale en los medios por noticias exagerada o alarmistas. Ésta es un ejemplo de la conjunción de ambas.

Por último, recomendaros (aunque seguro que ya lo conocéis) el magnífico blog El Tamiz con su serie divulgativa Esas maravillosas partículas, en particular la entrada dedicada al Bosón de Higgs.

José Antonio Garrido dijo...

Hola, Salva. Antes de nada, gracias por participar con tu comentario.

En cuanto a calificar este experimento, la verdad es que aunque lo de "El mayor experimento del mundo" puede sonar exagerado -incluso yo pienso que lo es-, tengo la sensación de que va a marcar un antes y un después en nuestra percepción del Universo. No tengo muy claro en qué sentido, pero siento que, una vez los resultados empiecen a ver la luz, habrá que reescribir más de un capítulo en la historia de lo que somos.

Y respecto a lo que Carlos Elías defiende en su libro "La razón extrangulada" (Debate, 2008), yo estoy de acuerdo, aunque sólo en parte. Y no es que haya algo que no comparta, sino que, simplemente, lo justifico. A los medios de comunicación les interesa la información rápida y ante una información como ésta, un informativo, por ejemplo, entiendo que no se encuentra en disposición de explicar cómo funciona un acelerador de partículas y cómo éste, en concreto, puede corroborar o borrar de un plumazo la teoría cuántica desarrollada en las últimas décadas. Para eso están sitios como éste, libros como el de Carlos Elías, las tribunas de divulgación científica, las revista y demás elementos que, por suerte, cada vez nos cogen más a mano.

Por último, decirte que ya conocía El Tamiz. En ese blog, y precisamente en la entrada que tú citas, el autor explica mucho mejor que yo y con mucho más detalle qué es el Bosón de Higgs. Quien quiera profundizar en el tema, que no dude en acercarse a esta bitácora "antes simplista que incomprensible".

Un saludo.

P.d.: Desde hoy mismo, "Así de simple, así de natural" tiene su hueco en mi blog.

Salva dijo...

Habrá que esperar hasta primavera para ver qué frutos da este experimento.

A veces también tengo la sensación que empiezan a abundar cada vez más los "elementos" de divulgación al alcance de todos, sobretodo en forma de bitácoras y foros. El problema es el alcance de éstas. Un telenoticias puede que tenga cien mil veces más audiencia que un blog. Y ahí es donde puede radicar la diferencia. A veces me levanto optimista y otras triste y ojeroso.

Muchísimas gracias por tener en cuenta nuestro blog. Se agradece. A ver si esta comunicación dura hasta que se vuelva a encender el acelerador y desaparezcamos todos... ;-p

Un saludo.

José Antonio Garrido dijo...

Sí, es verdad, Salva. La información está muy diversicada en la red de redes que es internet. Y hay tanto que parece que se van haciendo necesarias nuevas herramientas de búsqueda o de acceso a cierta información. En internet todo cambia tan rápido -google, que parece que lleva toda la vida con nosotros, sólo tiene 10 años y los blogs modernos aparecieron sólo hace 7- que casi no da tiempo a acostumbrarse a todo, así que habrá que esperar un tiempo para que todo se normalice y se (auto)regule. Imagino que entonces el acceso a la información cobrará un carácter diferente y se nos facilitará la divulgación científica.

Un saludo.

pallaferro dijo...

Gracias por tu artículo. Sintético y claro.

Me ha ayudado a entender alguna cosa de este asunto.

José Antonio Garrido dijo...

Hola, Pallaferro. Muchas gracias por lo que me dices. Si de verdad he conseguido que, con estos artículos, una sola persona haya entendido mejor cualquier tema relacionado con la ciencia, sé que voy por el camino adecuado.

Espero volver a verte por aquí. Un abrazo.