miércoles, 27 de agosto de 2008

EL PEAJE DE LA COMODIDAD

Como ya anuncié hace unos meses, el texto presentado bajo el título “El peaje de la comodidad” y escrito por Oscar Palomares Gracia –Investigador Post-doctoral del Instituto Suizo de Investigación sobre las Alergias y el Asma (SIAF), en Davos, Suiza, y, sobre todo, buen amigo mío- y yo, había sido premiado con un Accésit en el I Concurso de Divulgación Científica de la Universidad Complutense de Madrid –convocado por la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación-. Pues bien, ya puedes tener acceso al texto y darme tu opinión. Aquí tienes un enlace http://www.ucm.es/info/otri/cult_cient/infocientifica/descargas/concurso%20divulgacion%2008/peaje_comodidad.pdf

5 comentarios:

ana dijo...

felicidades.Intentaré leerlo pero...¿opinión?

José Antonio Garrido dijo...

Sí, Ana, opinión. Creo que el tema se presta mucho a opinar. La sobreprotección de los padres de hoy -los de nuestra generación- para con sus hijos, el incompleto desarrollo del sistema inmune, el exceso de pulcritud, las costumbres de la sociedad moderna, las ventajas y desventajas de todas las comodidades que poseemos...

ana dijo...

vale papa

SeRa dijo...

Bonita analogía sistema sociopolítico - sistema inmune. La verdad es que es excesiva la protección que se hace de los críos, y no solo puede tener consecuencias negativas sobre el sistema inmune, seguro que también a nivel psicológico. El niño necesita mancharse, necesita meterse todo lo que ve en la boca, porque está explorando, está conociendo y preparándose para un mundo hostil.

Volviendo al artículo: creo que deberíamos empezar a buscar la vacuna contra los políticos ;)

Un saludo

José Antonio Garrido dijo...

Sera, es verdad, tienes razón. Yo también creo que no están calculadas las consecuencias psicológicas de la sobreprotección en los niños, pero éste -el de la psicología- es un campo al que sólo accedo de oídas y por el que me muevo como elefante por cacharrería, así que no voy a entrar en más.

Lo que es verdad es que nuestra naturaleza animal -y más animal cuanto menor es el desarrollo-, a pesar de la evolución, nos protege de ciertas actitudes que entendemos peligrosas a la luz de nuestro razocinio. A veces deberíamos, en lo que a educación y facilitación del proceso de desarrollo se refiere, ser más viscerales y menos racionales. Pero imagino que el instinto paternal se aloja más cerca del cerebro que del estómago.

En cuanto a lo de la vacuna contra los políticos, quizá el problema no sea hallarla; el problema es que nos guste.

Un abrazo.