martes, 14 de octubre de 2008

LUTHER KING, UN SUEÑO Y SU GRUPO SANGUÍNEO

El 28 de Agosto de 1963 tuvo lugar el que muchos han calificado como el mejor discurso del siglo XX. Se dio en las escalinatas del Monumento a Lincoln, en Washington, y a él asistieron unas 250.000 personas que se manifestaban por los Derechos Civiles. Se celebraba la que había dado en llamarse la Marcha por el Trabajo y la Libertad, y el objetivo era alcanzar el fin de la segregación racial en el país. El orador fue Martin Luther King y su famoso discurso ha pasado a la historia como el sueño del defensor de los derechos civiles de los afroamericanos. Y es que Luther King pronunció la frase “Yo tengo un sueño..." hasta ocho veces para describir la imagen de unos Estados Unidos en los que alcanzar el tan traído y llevado sueño americano no dependiera del color de la piel.
Habían pasado cien años desde que se firmara la Proclamación de Emancipación, mediante la que se otorgaba la libertad a los esclavos, pero la realidad es que la raza negra seguía careciendo de ciertos derechos fundamentales. Entonces apareció la figura de un joven reverendo negro convencido de que era el momento del cambio. El mensaje de Luther King era pacifista, pero contundente. Rechaza la violencia, pero invitaba a la desobediencia civil. Defendía la filosofía de Gandhi en la India a la misma vez que asumía la responsabilidad moral de desobedecer las leyes injustas. Y es que su mensaje partía de la idea de que la injusticia en cualquier parte es una amenaza para la justicia en todas partes.
Luther King se convirtió en la persona más joven en obtener el Premio Nobel de la Paz, a sus treinta y cinco años, por defender un sueño. Y éste no era otro que poder ver algún día a los pequeños negros, niños y niñas, conviviendo sin prejuicios con los pequeños blancos, niños y niñas.
Han pasado cuarenta años de la muerte de Luther King y muchas cosas han cambiado desde entonces. No cabe duda de que los derechos de los afroamericanos han alcanzado cotas que resultaban impensables hace apenas unas décadas, aunque los prejuicios de unos pocos siguen haciendo que el sueño de Luther King continúe siendo eso, un sueño. En este tiempo no sólo la sociedad ha avanzado sino que también lo ha hecho la ciencia, y mucho. La secuenciación del genoma humano, en este sentido, ha revelado que las diferencias entre negros y blancos son mínimas y en absoluto justifican una actitud diferente frente a ningún individuo por el color de su piel.
A nivel bioquímico podríamos decir que existen multitud de criterios que nos permitirían asociar a diferentes individuos y éstos nada tienen que ver con la pigmentación de la epidermis. Una de estas diferencias entre individuos podríamos encontrarla en el grupo sanguíneo, cuya incompatibilidad da lugar a un rechazo hiperagudo en los transplantes o transfusiones de sangre. El grupo sanguíneo de un individuo viene determinado tanto por el sistema ABO como por el factor Rh.
El sistema ABO lo que indica es la presencia o ausencia de ciertas proteínas en la superficie de los glóbulos rojos, de manera que un individuo del grupo A va a tener la proteína A en la superficie de sus glóbulos rojos, un individuo del grupo B va a tener la protenína B, uno del grupo AB va a tener las dos, y una persona del grupo O no va a tener ninguna. Esto, en principio, no debería constituir ventaja ni inconveniente alguno, pero el problema aparece debido a que los individuos del grupo A, además de poseer esta proteína en sus glóbulos rojos, presentan anticuerpos para la proteína B, al igual que una persona del grupo B presenta anticuerpos para la proteína A, y son estos anticuerpos los responsables de la respuesta inmune. Como es fácil imaginar, las personas del grupo AB no tienen anticuerpos para ninguna de estas proteínas y es por ello por lo que pueden recibir sangre de cualquier individuo, constituyéndose como los receptores universales, mientras que los individuos del grupo O, al no poseer en la membrana de sus glóbulos rojos ninguna proteína frente a la que poder reaccionar un tipo determinado de anticuerpo, se convierten en donadores universales.
Por otro lado, el factor Rh viene determinado por la ausencia o presencia de una serie de proteínas llamadas factores Rhesus. Un individuo Rh positivo las presenta, mientras que un Rh negativo carece de ellas y podría formar anticuerpos contra el factor Rh, si se expusiera a sangre Rh positiva.
Hoy en día, a ninguna persona cabal se le ocurriría discriminar a otra por su grupo sanguíneo. Probablemente llegue el día en que también carezca de todo sentido hacerlo por el color de la piel. Mientras, la ciencia pone sobre la mesa las herramientas de las que dispone y será entonces la razón quien deba aprender a usarlas.

4 comentarios:

BARUK dijo...

El por qué de los diferentes grupos sanguineos siempre me ha fascinado.

Y me pregunto a menudo que grupo sanguineo debe ser el más "viejo" de todos.

Un saludo

José Antonio Garrido dijo...

Baruk, es un placer encontrar a gente fascinada por cuestiones científicas y evolutivas.

Parece ser que el grupo O es el más antiguo. Esto estaría en concordancia con su distribución y frecuencia -está presente en un 40-45% de la población mundial-, así como con el principio de simplicidad. Luego parece ser que surgieron los grupos A y B. Por último, y en un momento de la evolución bastante reciente, parece que surgió el grupo AB. En cualquier caso, los motivos de que éstos aparecieran no están claros ya que no se sabe qué ventaja podría conferirles.

Tampoco se sabe, y ésta para mí es la incógnita más intrigante, cómo un individuo puede generar anticuerpos frente a un antígeno con el que nunca ha tenido contacto (recuerda que quien presenta el grupo A tiene anticuerpos frente al B y viceversa). La pregunta podría dar lugar incluso a respuestas esotéricas, pero no vamos a entrar en ellas. Dejaremos que sea la ciencia quien se ocupe de ellas.

Un beso, y muchas gracias.

BARUK dijo...

JÓ! gracias por la aclaración, nunca pensé que el grupo O fuera el más antiguo. Creí que era el B.

No se si será esotérico o no, pero generar anticuerpos de algo con lo que no se ha estado en contacto es inteligencia en estado puro.

Supongo que saber de que grupo eran los neardentalis o los sapiens debe ser un imposible, no?

José Antonio Garrido dijo...

Estoy seguro de que no es imposible saberlo, pero, hasta donde yo sé, ése es un dato que se desconoce (o, al menos, que no ha sido publicado).

De todas formas, creo que es sólo cuestión de tiempo, como será sólo cuestión de tiempo conocer el genoma completo del neandertal.

Un saludo