sábado, 17 de mayo de 2008

Literatura, moda... y naturaleza

Ayer, en el entorno de Lilec´08, el señor Adolfo Domínguez dijo a la concurrencia que asistía a su discurso sobre moda y literatura: “…, vosotros tenéis la capacidad ya que aquí (en Almería) producís más pimientos que en toda Europa junta. Así que lo que los incultos políticos que tenemos deberían hacer es subvencionar la plantación de árboles para plagar el entorno de bosques”.

Y digo yo: Vamos a ver, señor Adolfo Domínguez, la naturaleza es, posiblemente, el sistema más perfecto que conocemos. Y si esa perfección es tal, por propia definición, debe moverse en un equilibrio muy sutil. Y que esto es así, la experiencia se ha encargado de demostrárnoslo constantemente. Cada vez que se introduce en un sistema un elemento ajeno a éste, el equilibrio termina alterándose mucho más drásticamente de lo que podía imaginarse a priori. Sin ir más lejos, un ejemplo de esto ocurrió el año pasado en nuestra ciudad, cuando se trajeron palmeras procedentes del norte de África –en teoría, una zona con unas condiciones climáticas parecidas a las nuestras- y que introdujeron un escarabajo que aquí carecía de su depredador natural y que causó estragos en flora autóctona.
Si Almería tiene el paisaje que tiene –que a usted puede gustarle más o menos, pero que es el que hay-, es debido a que en esta ciudad confluyen una serie de factores climáticos, geográficos y de exposición solar que la hacen única. Y no digo yo que no sea bonito ir con el coche y dejarse abrazar por las ramas infinitas de alcornocales y eucaliptos, pero no cambio yo el espectáculo árido de tabernas o un atardecer en cualquier rincón del cabo por el verde que usted alienta…, y me temo que la naturaleza, aquí, tampoco.

¿Qué opinas tú al respecto…?

3 comentarios:

Juan Manuel Gil dijo...

amigo joséantonio, mi palmera, mi añorada y querida palmera, esa que utilizaba para enlazar mi hamaca, la hamaca de los libros y los cócteles con mucho limón exprimido, fue exterminada por un ejército de gorgojos diabólicamente instruidos. ahora hay un tronco sellado a fuego. nada más. la hierbabuena lo está cubriendo. he llegado a tener pesadillas con esos bichos. ya he tenido la primera pesadilla con adolfo domínguez.

José Antonio Garrido dijo...

Amigo Juanma, malditos picudos. Y malditos selladores alquitranadores. Pero qué puede saber el bueno de Adolfo Domínguez de gorgojos y de alquitrán...

Un abrazo.

Anónimo dijo...

puya esto esta bien loko no entiendo nada yo cosas buenas ando busscando dediquense a otra cosa onutiles!!!!!!!!! >:-(