jueves, 5 de marzo de 2009

EL CÓLERA EN EL GANGES

Mohandas era un niño tranquilo que no destacaba por nada; si acaso por su delgadez. No dio, ni en su infancia ni en su adolescencia, muestras de brillantez, aprobando por los pelos su examen de ingreso a la Universidad de Bombay, en la India. Pero en cuanto tuvo la oportunidad abandonó su país para estudiar Derecho en la Universidad de Londres, culminando allí una etapa formativa y que él mismo declararía a posteriori como "los días que precedieron al tiempo en que empezó a vivir".Después de más de dos años en Inglaterra regresó a la India, donde, dado su carácter timorato y vacilante, fracasó como abogado en un mundo en el que su personalidad se topaba de frente con una profesión que le exigía una mayor agresividad. Pero si por algo iba a destacar en el futuro el joven Mohandas, que pasaría a la historia con el sobrenombre de Mahatma -gran alma- Gandhi, era por su ideología pacifista. Con veinticuatro años aceptó un trabajo en Sudáfrica y sería allí donde empezaría a ser consciente de las discriminaciones raciales a las que estaba sometido su pueblo y donde su lucha en defensa de los derechos civiles iba a prender mecha para acabar convirtiéndole en el activista político que hoy sabemos que fue. Ghandi es el máximo exponente del modelo de lucha conocido como "resitencia no violencia" y representa un estilo de vida caracterizado por su ascetismo y su fuerte carácter religioso. Quizá por eso, después de ser asesinado en 1948 por oponerse a los conflictos religiosos que se desataron tras la independencia de la India, nadie dudaba que el lugar que debían ocupar sus cenizas era el agua del río Ganges. Y es que la tradición hindú dice que ésta es la forma de acabar con la secuencia de reencarnaciones y poder alcanzar la liberación espiritual o Nirvana. Por este motivo, son muchos los restos de importantes personajes de la sociedad india e incluso extranjera los que se depositan en el río año tras año.Pero el río Ganges no es sólo objeto de la tradición hindú. Últimamente, se acepta la teoría de que de sus aguas nació una de las enfermedades que más epidemias ha causado a lo largo de la historia de la humanidad y que más muertes ha dejado a su paso: el cólera. sta enfermedad se manifiesta con un cuadro intestinal caracterizada por la presencia de vómitos, diarreas y entumecimiento de las piernas, y es provocada por una bacteria con forma de bastón -bacilo- denominada Vibrio cholerae, que se aloja en el intestino delgado y de la que existen varios biotipos. El cólera es una enfermedad que no suele transmitirse por el contacto con una persona infectada, sino por ingerir agua o alimentos contaminados con la bacteria, y que se presenta como una epidemia en zonas donde las condiciones de higiene no son las más adecuadas como en situaciones de guerra o hacinamiento por cualquier otro motivo.Uno de los síntomas que más claramente ayudan a diagnosticar la enfermedad es el conocido como "agua de arroz", que consiste en unas deposiciones diarréicas de color blanquecino en un número muy elevado. El análisis de estas deposiciones nos muestra cómo presentan una muy baja cantidad de sales. Esto es debido a que la bacteria, una vez dentro del intestino, se pega a las paredes de éste y secreta una toxina que va a desencadenar una serie de reacciones cuyo resultado final será la falta de entrada de cloruro de sodio -sal común- en el interior de las células epiteliales del intestino denominadas enterocitos. Esto va a hacer que se elimine una gran cantidad de líquido junto a otros iones, como pueden ser bicarbonatos o potasio, y será esta mezcla la que dé lugar a esas deposiciones tan características.En la mayoría de los casos, la enfermedad se presenta en modo benigno o asintomático, pero en, aproximadamente, un cinco por ciento de éstos, el enfermo puede derivar en una situación grave. En estos casos, la rápida pérdida de líquidos puede llevar incluso a la muerte si la enfermedad no es tratada correctamente, mediante el reemplazo de líquidos, glucosa y sales.En la actualidad, y podríamos decir que a lo largo del último siglo, el cólera se ha presentado como una enfermedad poco preocupante en el primer mundo, debido a su baja incidencia, pero aún supone un problema sanitario de primer orden en algunos países asiáticos, africanos y latinoamericanos. Un control sobre el agua y los alimentos a consumir, que deben ser manejados bajo estrictas condiciones de higiene, son más que suficientes para evitar la aparición de la enfermedad. Aunque también en esto, cómo no, las diferencias de estatus económico entre unos y otros países juegan un papel más importante del que debería.

2 comentarios:

Juan Manuel Beltrán dijo...

Que bien poder leer nuevos artículos.
Como siempre muy interesante y didáctico.
Cualquiere bebe agua del Ganges, la de cosas y gente que te metes en el cuerpo. Entre cenizas, cólera y la gente bañándose para purifisarse debe ser como compartir bañera con la Cosa del Pantano.

Fuera bromas, muy buena entrada. Saludos

José Antonio Garrido dijo...

Juan Manuel, muchas gracias por pasear por aquí.

Creo que la Cosa del Pantano abandonaría el Ganges por overbooking.

Un abrazo y hasta pronto.